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Ochoa «Son las elecciones más manipuladas y menos creíbles en la historia del país»,
El consejero Marlon Ochoa expuso un conjunto de fallas técnicas, irregularidades operativas y alteraciones detectadas en el sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares. Durante su comparecencia, afirmó que estas anomalias comprometen la confiabilidad del proceso electoral y la integridad de los resultados.»Lo que genera incertidumbre es la falta de transparencia; no podemos ocultar lo que está ocurriendo aquí adentro», declaró.
Ochoa inició aclarando la polémica surgida por una USB entregada a un técnico de su despacho. Explicó que contenía contraseñas de cincuenta computadoras destinadas a la contingencia dos, que esas claves fueron sustituidas de inmediato y que el episodio no tiene relación alguna con las dificultades que mantienen detenida la actualización de resultados durante más de treinta y seis horas.
A continuación, detalló una serie de inconsistencias identificadas desde el jueves 4 de diciembre. Entre ellas figuran cinco mil actas divulgadas con resultados en cero; gráficos públicos que reportan más actas de las que realmente existen; totales departamentales que no alcanzan el cien por ciento y ausencia de datos en niveles municipal, por centro de votación y en la elección de diputados. Sobre estos vacíos afirmó que representan un elemento irregular del sistema. También denunció que veintisiete actas de Cortés y Ocotepeque fueron procesadas sin cumplir las medidas de seguridad requeridas y que el módulo de verificación visual omite casillas completas en la elección de diputados.
En relación con la contingencia uno, señaló que computadoras en Yoro y Cortés no fueron conectadas pese a que debían transmitir actas, que algunos equipos presentaban códigos distintos a los remitidos originalmente y que otros tenían actas pendientes, pero no fueron procesados. Indicó además que hubo interrupciones de servidores precisamente durante el procesamiento de esos departamentos. Respecto a la contingencia dos, basada en el escaneo de actas físicas, precisó que debió estar operativa desde el 12 de noviembre y continúa sin funcionamiento. Esa paralización afecta la revisión de las cerca de siete mil actas retornadas en maletas electorales, parte de un total de 7,766 pendientes de procesamiento en el escrutinio general.
Ochoa añadió que las bases de datos no coinciden entre la empresa ASD, los partidos políticos y el servidor del CNE. La auditoria externa reporta unas 2,800 actas faltantes, mientras la empresa implementadora registra 4,700 archivos con resultados, pero sin la imagen del acta. Indicó además que se propuso copiar esos archivos a las bases de datos del CNE y de los partidos, eliminando su fecha original de creación y generando una nueva, un procedimiento que califico como incompatible con estándares de integridad.
El punto más critico de su exposición fue la detección de cambios en el hash de dos módulos del software durante el triple sellado del sistema para activar la contingencia dos. Informó que el hash del módulo de divulgación nacional y del modulo de seguimiento no coincidía con el valor sellado el día de la elección. El hash es el mecanismo que certifica que el código fuente no ha sido modificado. La empresa ASD atribuyó el hallazgo a reinicios por mantenimiento, pero la auditoria externó que no dispone de personal en el país para verificar esa explicación. Ochoa afirmó que cuando pidió a los técnicos del CNE confirmar que el código sellado el 30 de noviembre era el mismo que estaba en uso, ninguno pudo hacerlo. También señaló que, al revisar los tiempos de operación, se constató que los sistemas mostraban menos de seis dias de funcionamiento y que algunos incluso registraban apenas treinta y cinco minutos de actividad, lo cual implica reinicios posteriores al sellado.
Recordó que el articulo 282 de la Ley Electoral establece que el software no puede modificarse sin aprobación del Pleno y sin el uso conjunto de las tres llaves cristalográficas que resguardan los codirectores de sistemas. Cualquier alteración fuera de ese procedimiento significaría que el sistema sellado fue abierto, modificado y cerrado sin autorización.
En la ronda de preguntas, rechazó que sus declaraciones busquen afectar el proceso.
«Nos debemos al pueblo hondureño, no a una embajada ni a un candidato», afirmó.
Añadió que las fallas expuestas no tienen solución inmediata y que se está esperando que la empresa presente respuestas técnicas verificables. También criticó el silencio de las misiones de observación de la Unión Europea y la OEA, a las que afirmó haber informado previamente sobre estos incidentes, así como el tratamiento de algunos medios de comunicación que, según dijo, han censurado advertencias desde noviembre.»Muchos medios son parte del problema, hay una linea editorial para aplacar la indignación del pueblo», sostuvo.
Consultado sobre la declaratoria prevista para el 30 de diciembre, explicó que el sistema que presenta inconsistencias es el mismo que alimenta la declaratoria oficial, lo que pone en duda la posibilidad de emitirla en las condiciones actuales. Recordó que desde el simulacro del nueve de noviembre advirtió fallas estructurales y que él mismo gestionó conexiones técnicas en horas de la madrugada cuando el sistema no respondía.
También relató que el sábado anterior a las elecciones presento documentación de irregularidades al Pleno, pero una consejera difundió información falsa y la otra suspendió la sesión, dejando sin resolución aspectos esenciales a un día de la votación.
Ochoa cerró su intervención afirmando que las anomalías reveladas no son aisladas, sino parte de un patrón acumulado que compromete la credibilidad del proceso.
«Estas son las elecciones más manipuladas y menos creíbles en la historia democrática del país», dijo, insistiendo en que el CNE debe actuar con transparencia y asumir decisiones inmediatas para recuperar la confianza ciudadana. La población que no ve actualizaciones desde hace treinta y seis horas «merece explicaciones y merece la verdad».
